sábado, 14 de marzo de 2015

Cadenita en el tobillo


Ninguna regla es rígida cuando se trata de humanos. Ya sabemos que el fenómeno humano trastoca cualquier prospectiva que realicemos. Es cierto, no obstante, que hay conductas previsibles y tendencias expectables. Si bien esto pertenece al terreno de las especulaciones que parten de los observadores de la sociedad, tenemos otras reglas o, mejor dicho, códigos que no secretos pero poco difundidos en su real dimensión.
Se trata de las “cadenitas en los tobillos”.
Las que conocemos el código, sólo las usamos cuando estamos dispuestas. Si no, las dejamos en la caja de la bojouterie para mejor ocasión.

¿De qué se trata?

Es una especie de “señal” que lanzamos a los hombres. De todos modos, aunque ellos no conozcan ese código, cuando nos ven con cadenita en el tobillo ya se predisponen mejor. Como si ésta fuera el sello de lo dicho: estamos dispuestas.
Claro que es así, muy dispuestas. Pero las casadas somos las que emitimos tal señal.
En efecto, el código en sí alude a que si una casada sale a la calle con una cadenita en el tobillo está diciendo que: 1. está muy “húmeda” ; y 2. que tiene marido y que éste es un satisfecho cornudo sin saber que lo es.
Las puristas de este código señalan que sólo se emite ese mensaje si la cadenita está en el tobillo derecho. De todas maneras, sea el izquierdo o el derecho, la señal a los varones circundantes es, siempre, muy eficaz. No porque la totalidad de ellos sepan de qué se trata sino que, por experiencia, asocian esa cadenita con acceso libre.

¡Y no les falta razón!

¡Gracias por su visita!

Soledad FAB

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